ECOPARQUES URBANOS

Como hemos ido viendo a lo largo del desarrollo de fases anteriores, la ciudad de Alicante tiene una serie de deficiencias en el apartado relacionado con la gestión de residuos que  hacen plantear un nuevo modelo de gestión. A nivel global la ciudad de alicante consigue una tasa de reciclado de en torno al 6,5%, quedando un 88%, o lo que es lo mismo unas 118.000Tn de residuos que van directas a vertedero y un 5% que se composta. Estos datos chocan frontalmente con los el P.N.I.R 2007-2015 (Plan Nacional Integrado de Residuos) que  hacía unas previsiones de reciclaje a nivel estatal de entre el 55% y el 90% de RSU. Lo cual está ridículamente lejos de la realidad Alicantina. Además de estos datos se da un fenómeno de sobredimensionamiento de la infraestructura de recogida, con valores de eficiencia de llenado del 40% al 50% de media en la ciudad. Estos datos nos dan dos puntos de partida muy importantes. En Alicante apenas se recicla y hay muchos más contenedores de los que realmente hacen falta.

Con las anteriores premisas se toma un barrio de referencia de Alicante, en este caso Garbinet, por tratarse de un barrio no demasiado periférico ni en centro, pero de clase media.

Así pues el proyecto pretende conseguir la reducción en la generación de residuos que van a vertedero, modelo de la cuna a la tumba, de manera que aumente la tasa de reciclaje y se aproxime más a modelos de la cuna a la cuna. Esto sólo es posible mediante la implicación de los productores de residuos, los ciudadanos. Con los sistemas de gestión actuales los contenedores se convierten en una caja mágica sin consecuencias. Da igual lo que genere, da igual lo que tire, el contenedor siempre arreglará todo lo que hago, y de manera anónima. La implicación del ciudadano, de manera que su relación con los residuos que genera sea de responsabilidad es un apartado fundamental para la gestión de residuos. Sin embargo la costumbre y la falta de educación ambiental hacen que el planteamiento de programas de responsabilidad se quede en meras anécdotas. Por lo tanto es importante elaborar un programa de incentivos que lleve a la gente a cumplir los objetivos del programa de manera casi tangencial como consecuencia de los incentivos que se propongan.

 

La OMS recomienda en las ciudades una superficie de zona verde por habitante entre 10m2 y 15m2. Alicante incumple este parámetro, aunque por poco, y el barrio de Garbinet lo supera ampliamente al contar con cerca de 17m2/habitante. Esto hace que la presencia de zonas verdes sea bastante notable en el barrio. Pero teniendo en cuenta en presupuesto por m2, que es bastante bajo si lo comparamos con lo que cuesta el mantenimiento del m2 de césped.

El acto cotidiano de bajar la basura aparece en la actualidad como un momento desagradable del día, se trata de una rutina forzada que nadie en un hogar quiere realizar. Vincular esta rutina con otras rutinas agradables es una de las bases de este nuevo sistema de gestión de residuos. Acudir a una zona verde cercana es una de las rutinas urbanas mejor valoradas de la población (meter datos de estudio de zonas verdes q pagaría la gente). Mezclar estos dos actos urbanos tan opuestos es el punto de partida del nuevo sistema. Las zonas verdes contendrán ahora las instalaciones necesarias para depositar la basura, pero de manera que no se degraden los espacios y se mantengan su carácter lúdico.

NUEVA GESTIÓN

El modelo austríaco.

Según el P.I.R. 10(Plan Integrado de Residuos de la Comunidad Valenciana) quien contamina paga. Esta frase tan rotunda es una de las medidas que propone el plan, que todavía no se encuentra en funcionamiento, para la nueva gestión de los residuos urbanos. En muchos países europeos, como Austria, el hecho de pagar por los residuos que generamos es algo totalmente común. Los sistemas de bolsa o contenedor personalizado se encargan de cuantificar la cantidad de residuos generados para aplicar la tasa. En nuestro caso se crearía un sistema de bolsas personalizadas. El sistema se complementaría con un identificador a la hora de depositar las bolsas de basura.

Zonas Verdes y residuos.

El traslado de los contenedores de las calles a las zonas verdes puede ser contraproducente, sin embargo la gestión y la integración de los sistemas de recogidas originan un valor añadido a los parques y plazas intervenidos. Por un lado la nueva gestión invertirá en las zonas verdes para mejorarlas, de acuerdo a las necesidades de los vecinos. Por otro, las pautas de diseño para la integración, basadas en el ocio y el disfrute de los usuarios de las zonas verdes.

Los contenedores desaparecen de las calles y se ubican en las zonas verdes, esto repercute tanto en la imagen de la calle, que aparecen limpias de grandes objetos inmóviles, como en las distancias a recorrer para depositar los residuos.

Compostaje urbano.

El compostaje urbano es una práctica que se desarrolla en numerosos municipios españoles y está extendido por todo el mundo. Cerca del 40% de los residuos domésticos son orgánicos, y por lo tanto compostables; por lo que su tratamiento es muy importante. La aparición en los parques y jardines del barrio de zonas para compostar tiene multitud de ventajas. Disminución de Tn a vertedero, disminución de costes de transporte de residuos, bajada de la frecuencia de recogida, etc. El concepto es sencillo. Los residuos orgánicos pueden ser depositados en nuestra zona verde más cercana, en un espacio habilitado para ello, de manera que en ese mismo sitio se producirá un compost que será utilizado posteriormente para el mantenimiento de la misma zona verde.

Separativa VS Resto

El principal problema de la gestión de residuos es la baja separación de los mismos, lo que convierte el contenedor gris en el mayor receptor de residuos (93%) frente al 7% de los tres de separativa. Se genera una desigualdad del sistema, una infraestructura absorbe la práctica totalidad de los residuos, y las otras tres apenas tienen repercusión de recogida, pero sí de infraestructura. Por otro lado dado que lo recogido en resto apenas es valorizable nos encontramos con un sistema muy deficiente. Con la introducción de sistema por bolsas y el compostaje urbano estamos incrementando de manera sustancial la cantidad de residuo reciclable. El siguiente paso es separar claramente la gestión de ambos sistemas. Todos los residuos del contenedor de resto deben cubrir sus costes de recogida mediante la tasa, que además con el sistema de bolsas es proporcional a la producción de cada familia. Por otro lado la gestión de la separativa se hará de forma que la venta del los materiales de desecho como materia prima para la industria reporte beneficios. Los beneficios de la venta de materiales valorizados servirán para pagar la recogida de los mismos y el sobrante revertirá en las zonas verdes.

La basura regenera las zonas verdes.

Cada vez que voy al contenedor amarillo, verde o azul estoy ayudando a regenerar  y mantener mis zonas verdes. Ese es el incentivo más importante en un sistema cuya finalidad es conseguir hacer disminuir la cantidad de residuos perdidos en vertedero y aumentar el reciclaje. Cuanto más se empeñe la población en reducir el número de bolsas de resto, más ahorra en su tasa de basuras y más ayuda a mejorar sus zonas verdes.

FASES

Fase 1 (6 meses)

Debido a la gestión actual del sistema de gestión de basuras, la eficiencia del mismo (el llenado de los contenedores diariamente) se encuentra en torno al 60%. Así en una primera fase se reduce este número de contenedores sobrantes (25). Además se introduce el sistema de bolsas personalizadas voluntario, descuento en la tasa de basura para los que se acojan.

Fase 2 (3meses)

En una segunda fase el sistema voluntario de bolsas pasa a ser obligatorio, y se establece un sistema de pago aportación. El que más aparte (mayor consumo de bolsas de Resto), mayor será su tasa de basura. Urbanamente se vinculan los contenedores cercanos a las zonas verdes a éstas y aparecen las composteras urbanas. De manera que se creen “ecoparques urbanos”. Se mantienen contenedores de Resto en las calles, de manera que la transición de sistemas sea paulatina. Esta vinculación será simplemente a puesta de los contenedores dentro del espacio verde, en zonas de paso. De manera que se empiece a  asociar la idea de espacio verde y reciclaje, o gestión de residuos.  A partir de esta fase se desvincula la gestión de Resto con la de reciclaje. Todo el beneficio que se obtiene del reciclaje redundará en las zonas verdes.

Fase 3 (1año-ampliable)

Se sigue el sistema de fase 2, pero se comienza a reducir los contenedores que quedan de resto en la calle. Se monitorizan estos contenedores de manera que cuando pasen a tasas inferiores al 20% de llenado serán retirados. Esta acción se realizará durante un año, o el tiempo necesario para que desaparezcan todos los contenedores de la calle.

Con los beneficios de la venta de los productos del reciclaje como materias primas se realizarán dos acciones. Con la mitad del presupuesto se comenzarán las mejoras en las zonas verdes elegidas por los ciudadanos. Mediante participación popular, para los ciudadanos que cumplan las mínimas condiciones de sistema por bolsas podrán decidir qué zonas verdes y en qué medida se mejoran. La otra mitad del presupuesto se destina al ahorro para la futura transformación de los sistemas de recogida en zonas verdes.

Fase 4

Esta fase es la final para la implantación del nuevo sistema. Y consiste en la sustitución paulatina (dependiendo de los ingresos por el reciclaje) de los contenedores de las zonas verdes, por otro sistema en el que la integración con las zonas verdes y la interactuación entre los ciudadanos y los desperdicios ayuden a generar una nueva identidad de barrio. Los mecanismos y soluciones para este nuevo sistema se formalizarán en la siguiente fase, FASE 3B.

Presupuesto

Para ver los cálculos detallados del presupuesto pincha aquí

Anuncios