El comercio posee el poder de indicarnos la salud de una ciudad. La actividad comercial es en sí misma uno de los indicadores para conocer la actividad y la rentabilidad de una ciudad. Esto implica que el comercio pasa a ser una de los puntos claves a cuidar y mantener para impulsar a la ciudad.

El comercio es un atractor de consumidores, de visitantes y, en ocasiones, de turistas. El comercio otorga actividad a la calle propiciando la realidad y la sensación de seguridad y atractivo.

Pero esta realidad solo será cierta si se interactúa con las demás variables que definen la ciudad, esto es, la seguridad, accesibilidad, movilidad, limpieza, atractivos turísticos, oferta lúdica, animación…

El Concepto.

El término urbanismo comercial, tan actual y recurrido en los proyectos de intervención sobre el tejido comercial, puede dar lugar a usos confusos ya que responde a dos diferentes definiciones.

 La primera, responde a actuaciones en el espacio público relacionadas con una preexistente actividad comercial, que viene siendo el caso de este estudio. Al mismo tiempo responde a la definición del “planeamiento urbanístico” de la actividad comercial. Este término que cobró mayor importancia a partir de la necesidad de regulación de la implantación de las primeras superficies comerciales, en el caso de España, cuando el conflicto socioeconómico que se produjo entre el comercio tradicional y el comercio periurbano (o de grandes superficies) propició la sensibilización del poder público hacia la búsqueda de nuevas soluciones.

 En muchas ocasiones, el primeramente definido “urbanismo comercial” de pequeña escala suele denominarse “microurbanismo comercial” y tiene como finalidad, única y exclusivamente, la mejora de los espacios intraurbanos comerciales, de forma que se asegure su supervivencia y desarrollo.

 Este “microurbanismo” se gestiona a partir de los “planes de acción comercial” o “planes comerciales directores”.

 Estas actuaciones en ocasiones se denominan de “cirugía urbana”, y deben significar no sólo una actuación a nivel puntual sino que han de tenerse en cuenta sus repercusiones a nivel ciudad y por lo tanto ser pensadas de una forma global. La finalidad última es mejorar la imagen del conjunto, su atractivo, confort y servicios al usuario.

 Hay que tener en cuenta, que la problemática es diferente para cada caso, por lo que no existen fórmulas generales. Cada calle o zona comercial merece un estudio y tratamiento adecuado a sus características y en función de la meta que se quiera alcanzar.

 La estrategia.

Desde estas actuaciones urbanísticas, los principales aspectos a considerar para alcanzar la mejora de la zona comercial son:

 – Asegurar la amalgama comercial y que esta incluya locomotoras que aseguren el atractivo comercial de la zona. Ha de encontrarse la estabilidad entre esta mezcla y variedad de comercio y una  cierta zonificación que facilite el movimiento intuitivo por la zona y de alguna forma, oriente al consumidor.

 – Cuidar el diseño del paisaje urbano de forma que genere una atmósfera atractiva y agradable para el comprador.

 – Dimensionar de forma óptima las aceras y la pavimentación singular, no sólo quedándose en el umbral de la normativa sino significando una más de las diferenciaciones de la zona comercial.

 – Proveer la zona de la necesaria señalización comercial para facilitar la tarea de la orientación, así como crear ciertos hitos o puertas de entrada a la zona que aseguren su distinción.

 –  Asegurar la existencia y el buen estado del mobiliario y elementos urbanos necesarios, como farolas, bancos, papeleras, teléfonos públicos, kioscos, marquesinas de paradas de autobús, arbolado, jardinería…

 – La iluminación ha de asegurar un ámbito tanto seguro como acogedor.

 En cualquiera de los casos, se ha de aplicar un tratamiento integral de la actuación, ya que de otra forma, sólo se conseguiría una solución parcial a un problema dado y no el fortalecimiento de la zona.

EL CASO DE ORIHUELA

A finales del año 2000 se constituyeron los acuerdos para la realización del “Plan de Acción Comercial de Orihuela”, que ha desarrollado el Consejo de Cámaras Oficiales de Comercio de la Comunidad Valenciana y que fue impulsado por su homónima de Orihuela.

Como objetivo, el Plan pretende determinar el papel urbano y económico-comercial de Orihuela, tanto en relación con su entorno inmediato como en los distintos ámbitos territoriales en los que se inserta, y detectar la adecuación de la estructura comercial para, de esta forma, perfilar el modelo de ciudad más adecuado.

Se trata de un caso ejemplar por la metodología del estudio y de la actuación, por su exhaustivo análisis previo a la actuación que pretende asegurar y dirigir a la misma hacia el éxito.

Los agentes que se ven involucrados en este plan serían en primer lugar los comerciantes, vecinos, usuarios del espacio público, clientes de la zona, el Ayuntamiento de Orihuela, el Consejo de Cámaras Oficiales de Comercio de la Comunidad Valenciana, la Dirección General de Comercio y Consumo de la Conselleria de Industria y Comercio de la Generalitat Valenciana, empresarios, operadores, instituciones, organismos asociados, turistas y visitantes.

La estrategia.

Tras contextualizar al municipio, estudiar su estructura social y analizar su economía, termina realizando un análisis urbanístico, centrándose en los espacios que dan soporte a la actividad comercial y muy especialmente en el centro de la ciudad. Es este apartado se tienen en cuenta aspectos como la edificación, trafico, infraestructuras y paisaje urbano.  De esta forma se plantean una serie de recomendaciones o líneas estratégicas que inciden en las potencialidades de Orihuela, para dirigirla hacia su conversión en referente turístico y comercial.

ASPECTOS SOCIO-DEMOGRÁFICOS

Orihuela, con 90000 habitantes, es el décimo municipio de la Comunidad Valenciana y el quinto de la provincia de Alicante. Es, además, cabecera del Área Funcional de Orihuela y la capital de la comarca del Bajo Segura, que cuenta con 27 municipios.

En cuanto a extensión territorial, es el cuarto municipio de la Comunidad Valenciana, con casi 400 km2. Es por esta razón que Orihuela limita con numerosos municipios, cuya media de habitantes es de 15000. Estas diferencias implican que todas ellas dependen, en muchos aspectos, de ciudades más importantes como lo son Torrevieja u Orihuela.

Problemática demográfica.

La extrema cercanía con dos capitales de provincia como lo son Alicante y Murcia, provoca que la atracción  sea mucho menor, sobre todo para la prestación de servicios de libre concurrencia como lo es el comercio.

Además la gran extensión del término municipal de Orihuela favorece la dispersión de la población, y une menor fortaleza del tejido socio-económico.

Las comunicaciones entre el casco urbano y la zona marítima no están bien resueltas. La zona marítima ha sido la que ha desarrollado un mayor crecimiento en los últimos años. Los 27 km que las separan constituyen un factor negativo estructural, ya que existen otras poblaciones como el Pilar de la Horadada o Torrevieja para darles servicio.

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ASPECTOS ECONÓMICO-COMERCIALES

El municipio de Orihuela alberga alrededor de 1000 establecimientos comerciales que representan el 30% de la actividad comercial de su área funcional.

Esta dotación comercial es insuficiente en relación con la población que el municipio alberga, ya que dispone únicamente de once establecimientos por cada mil habitantes, siendo la media en la Comunidad Valenciana de dieciséis. Sobre todo se carece de establecimientos de alimentación y equipamiento del hogar.

Así mismo, el municipio acoge una superficie de venta global de 60000 m2, el 32% del área funcional.

Aunque el municipio de Orihuela cuente con la mayor superficie comercial, esto no significa que se encuentre en los principales puestos de importancia o peso comercial en la comarca. Este indicador nos refiere al problema al que se afronta el comercio en Orihuela.

Problemática económico-comercial.

La cercanía a otras grandes poblaciones con una potente oferta comercial, como lo son Murcia, Alicante, Elche, o incluso Torrevieja, implican una fuga de capital comercial. El 25% de la población admite la adquisición de productos de equipamiento personal en otros municipios.

La escasa oferta comercial, y en concreto la escasa calidad y variedad de la existente, propician aún más el declive del comercio en el municipio.

En general encontramos un minifundismo comercial, es decir, establecimientos tradicionales de escaso tamaño y poco adaptados a las nuevas demandas.

Falta de locomotoras comerciales claras y de prestigio, que generen atracción hacia el centro.

ASPECTOS URBANO-COMERCIALES

Análisis cualitativo

Al inicio del análisis se contactó con los comerciantes llevándose a cabo una exhaustiva encuesta, de la cual se extrajeron los siguientes datos:

Existe una cierta  predominación del empresario individual (80%), donde la mayoría (65%) han realizado reformas y creen que su establecimiento es aceptable, pero sin embargo no existe intención de efectuar reformas referidas al aspecto físico del exterior del establecimiento ni mejoras globales del edificio.

Se ha de destacar que un 17% de los comerciantes reclama un incremento de las plazas de aparcamiento, un 14% un incremento de la protección de las calles y un 11% la iluminación de las mismas.

Análisis cuantitativo.

Posteriormente se procede al  estudio objetivo y urbanístico de  las diferentes calles que conforman los ejes comerciales más importantes del núcleo urbano y otras calles de especial relevancia, para localizar debilidades y amenazas del sistema y convertirlas en fortalezas y oportunidades.

En concreto se estudian los siguientes puntos:

– Nivel de actividad comercial

– Valoración del establecimiento comercial

– Dimensiones de la calle

– Tipos de estacionamiento y número de plazas

– Equipamientos urbanos

– Intensidad de tráfico rodado y peatonal

– Valoración del estado de la edificación.

– Accesibilidad

– Estado del mobiliario urbano y alumbrado publico

– Limpieza

– Confort del usuario

Problemática Urbanístico-comercial

– En general Orihuela carece de un mobiliario urbano de calidad y tiene importantes deficiencias en alumbrado público y señalización.

– El centro de Orihuela presenta un intenso tráfico de paso, una  falta de jerarquización de la red viaria y un importante déficit de espacios peatonales. Esto tiene una incidencia muy negativa en la forma en que la gente se desplaza, pasea y compra, ya que resulta en algunos lugares resulta incomodo e incluso peligroso.

– El problema del estacionamiento no estriba en la insuficiencia de número de plazas, sino más bien en el régimen de uso de las mismas. Una de las soluciones pasa por la creación de plazas de alta rotación.

– Es necesario revitalizar el Centro Histórico mediante la creación y rehabilitación de la Vivienda y la aplicación de un urbanismo de calidad, que resuelva problemas de accesibilidad, gentrificación escasez de infraestructuras, etc.

– Es fundamental revitalizar el eje comercial tradicional de la ciudad: la calle Ramón y Cajal (Mayor) y su entorno, como vector de desarrollo de la actividad comercial de la zona.

– Deficientes infraestructuras comerciales, mala imagen y antigüedad de muchos de los establecimientos.

-Inexistencia de señalización comercial y turística

– Existencia de zonas degradadas social y urbanísticamente

MICROURBANISMO COMERCIAL, APLICADO A ORIHUELA. NIVELES DE INTERVENCIÓN.

Tras el posterior análisis pormenorizado del centro de Orihuela, donde se definen los elementos de calidad urbana y aquellos que puedan mejorarla, y siendo conscientes de las limitaciones y las posibilidades reales de actuación, el propio plan define una actuación específica para cada eje y sobre cada elemento a mejorar.

Propuesta.

El plan de acción general conlleva ciertos subapartados que tienen que ver con lo denominado microurbanismo comercial. Estos serían:

– “Plan para la mejora del alumbrado público”, donde se acota un ámbito de actuación, unas fases y una propuesta adecuándose a la normativa.

– “Plan para la dotación de mobiliario urbano”, donde este se implanta teniendo en cuenta valores de diseño, funcionalidad, adaptación al entorno, ubicación, coste, emociones, etc. Igualmente, con una propuesta acotada y por fases.

– “Proyecto para la mejora de la señalización comercial y turística de Orihuela”. Estos elementos responderán a criterios estéticos acordes a su entorno, con características de resistencia, fácil sustitución, funcionalidad y con los que se priorice la información de interés público a la de carácter publicitario.

– “Proyecto para la mejora del estacionamiento de vehículos”. Se propone la creación de zonas para el estacionamiento exclusivo de residentes en la propia vía, la introducción moderada de la ORA, la negociación con algunos aparcamientos existentes para la obtención de precios especiales para usuarios de los comercios, disminución de las plazas de aparcamiento en superficie en el casco histórico, la creación de aparcamientos disuasorios en zonas periféricas y  la creación de nuevas zonas de carga y descarga.

– “Proyecto para la mejora de la accesibilidad en el Centro de Orihuela”. Se propone una jerarquización del viario y redefinición de diseños, la eliminación de tránsitos indeseados mediante la ordenación externa de la red, regulación y moderación de la velocidad, incremento de la superficie peatonal, mediante la creación de una red de itinerarios peatonales, recalificación de los accesos para residentes, ampliación de bandas peatonales en ciertos ejes.

Dos casos concretos.

Debido a la longitud del documento, en este caso de estudio resumiremos dos elementos por tratarse dos de los casos más excelentes, la calle Duque de Tamames y la plaza Teniente Linares.

La plaza Teniente Linares:

La plaza cuenta con un excelente emplazamiento en el borde Este de la calle Mayor y, a pesar de su reducido tamaño, cuenta con la presencia de 9 comercios. La plaza posee un potencial dentro de la trama bastante desaprovechado, como lugar de encuentro, vertebrador del movimiento en el eje turístico y comercial y como elemento clave del paisaje urbano, en este caso, como lugar que ofrece una excelente perspectiva del claustro de la catedral. Sin embargo sólo se utiliza como estacionamiento de vehículos y zona de carga y descarga.

Se propone la peatonalización plaza, y de los tramos de calle próximos que convergen a la misma (A.R Egio Macando y Soleres), habilitando accesos y zonas adecuadas para la carga y descarga en determinados horarios. Esta actuación seria complementaria con una adecuada dotación de mobiliario urbano y ornamental.

Fases.

La plaza tras una primera fase de intervención:

El edificio que cierra la plaza al norte se derriba, otorgando más amplitud a la misma.

Fase segunda:

El espacio que deja libre el mismo se utiliza para ubicar el punto de información turística de Orihuela y crear una pequeña plaza peatonal.  Esta plaza es fría y cuenta con un pobre diseño y mobiliario urbano. La iluminación de la zona se reemplaza y se mejora. Aparece señalización turística. La propia plaza sigue permitiendo el tráfico rodado y el estacionamiento.

Fase 3: la zona asfaltada para tránsito rodado se adoquina, pretendiendo una semi-peatonalización. Sin embargo, los coches siguen haciendo uso de la misma, incluso en zonas donde no está previsto su estacionamiento. Así mismo, al no contar con zonas previstas para el aparcamiento de bicicletas, los usuarios hacen uso inapropiado del mobiliario para encadenar las mismas. En esta fase también se incluye ciertos elementos de arbolado y la estética del punto de información se mejora.

Fase 4: Las calles que confluyen a la plaza también se adoquinan incluso la que nos dirigiría al claustro de la catedral (izq. de la foto) se peatonalizan por completo. Así mismo se coloca la debida señalización de prohibición del paso para cualquier tipo de vehículo y cierto mobiliario, aunque aún escaso.

La ejecución de la propuesta para esta plaza se ha llevado a cabo hasta cierto punto. La controversia generada por los vecinos y comerciantes de la zona, que se oponen a la peatonalización de la misma, ha provocado un cambio estético de la zona donde las funciones siguen siendo muy parecidas. De esta forma se consigue todo el potencial del que la plaza dispone.  Aún así es de valorar la peatonalización del vial que se dirige hacia el claustro, visual muy importante en la ciudad, y la puesta en valor de la zona más al norte de la plaza, donde en eventos tan importantes para Orihuela como el mercado medieval, se sitúa una de las carpas principales. Es también destacable el aprovechamiento del espacio liberado por el edificio derruido para localizar un elemento tan importante como el punto de información turística. Otros elementos a mejorar o reforzar serían el arbolado y el mobiliario urbano, así como el estado de algunas fachadas.

La calle Duque de Tamames:

Es el eje de comunicación principal de la población, recorriéndola de Este a Oeste. Soporta un tráfico importante. Alberga unos 60 establecimientos comerciales y otras numerosas actividades terciarias.

Como actuaciones principales se propone la mejora de la iluminación y la ordenación del mobiliario urbano. Se debe reforzar la señalización urbana y comercial y solucionar el problema del estacionamiento, proponiéndose la aplicación de plazas de residentes combinadas con plazas rotacionales reguladas por ORA, además de la creación de zonas de carga y descarga.

Fases.

Fase 1: Asegurar que los edificios en ruinas o mal estado y sobre todo si son locomotora del eje se encuentren rehabilitados. En este caso, la lonja de Orihuela, que había dejado de funcionar hace muchos años se recupera como Auditorio y se construye, anexo al mismo un conservatorio de música.

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Fase2: Se cambia y mejora la iluminación general del eje. Así mismo, se ensanchan las aceras, creando un movimiento más cómodo para el peatón (eliminando elementos urbanos que interfieren al paso), seguro, con una mayor calidad estética y adaptado a la normativa vigente.

Fase previa

Estado actual, foto tomada in situ a 25/01/13

Fase 3: Dentro de la modificación de las zonas de tránsito se lleva especial cuidado con la adaptación de las mismas para personas de movilidad reducida o invidentes.

Fase previa

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Estado actual, foto tomada in situ a 25/01/13

Fase 4: Se dota de mobiliario urbano y arbolado a las zonas carentes del mismo, cuidando la ubicación y la estética del mismo.

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Estado actual, foto tomada in situ a 25/01/13

Fase 5: Se crean soluciones funcionales y estéticas para problemas como el aparcamiento de vehículos sobre las aceras.

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Estado actual, foto tomada in situ a 25/01/13

Fase 6: En una de las intersecciones del eje con otro vial de cierta importancia, se reemplaza la isleta existente por una más funcional.

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Estado actual, foto tomada in situ a 25/01/13

Aunque la actuación resuelve bastantes de los problemas graves del eje, quedarían algunos por resolver, como serían el del estacionamiento y la moderación del tráfico, que ya constaban en la propuesta del propio plan. Otros, como el arbolado o en general el aprovisionamiento de mobiliario o señalización quedan bastante reducidos. Destaca la aplicación de la normativa para el desplazamiento de personas con movilidad reducida y el tratamiento y ejecución de ciertos tramos de bandas peatonales.

Otras actuaciones realizadas, según explicó el concejal de Infraestructuras de Orihuela, han sido la adecuación de la red de saneamiento, la mejora de la accesibilidad con la ejecución de ocho vados peatonales a cota cero, la construcción de pendientes suaves que faciliten el tránsito a personas con movilidad reducida, y la solución a la salida de aguas pluviales.

Controversias de la actuación.

Las obras que acabaron el 30 de enero de 2013, han generado bastante revuelo, ya que los comerciantes se quejaron del bloqueo de muchos de los accesos a sus comercios y de la demora de las mismas. Otros vecinos se lamentan del resultado final pues declaran que los aparcamientos se han visto reducidos. Además, un último extraño suceso ha llamado la atención de los medios, ya que al parecer un vecino ha intentado envenenar a los 30 árboles y setos que se plantaron como mejora del proyecto.

El sabotaje al arbolado fue realizado con un ácido o una sustancia aceitosa que está siendo analizada por los especialistas de la UMH del campus de Desamparados. El ayuntamiento asegura que se intentará recuperar los ejemplares, que vieron reducidos sus daños gracias a la rápida actuación de los trabajadores municipales de parques y jardines.

El arbolado se colocó en maceteros porque la falta de profundidad de la vía no permitía que estos ejemplares se plantaran. «La vegetación era una de las demandas de los vecinos que querían ver verde en su zona», explicó el concejal de Infraestructuras.

CONCLUSIONES

El Plan de Acción Comercial de Orihuela consta de un estudio riguroso y una propuesta exhaustiva y detallada, lo cual no tiene por qué conllevar forzosamente al éxito de la misma. El plan pretendía ser una guía y una ayuda de cómo se puede abordar trabajos similares en otras poblaciones de la Comunidad Valenciana.

No se ha de desmerecer el trabajo realizado pero deben de tenerse en cuenta varios aspectos. El plan se llevo a cabo en un contexto diferente al actual, ya que la situación ha cambiado mucho desde el año 2000, sobre todo para el comercio. Además, para este tipo de planes, ha de tenerse en cuenta el largo proceso y espacio temporal que conlleva su realización y posterior puesta en marcha, por lo que debería de ser un documento abierto, sujeto a una continua revisión y corrección. Pero para esto ha de asegurarse la existencia de un organismo interesado en ello, y no tan solo una agencia que lleve a cabo un estudio puntual durante seis meses.

En este sentido, un organismo fuerte, como pudiera ser una asociación de comerciantes de la zona, debería encargarse de mantener el documento al día, según los cambios sociales, económicos y culturales que se produzcan.

La diferencia temporal entre la creación del plan y su ejecución  (casi una década) conlleva que la propuesta haya variado de forma significativa con respecto a su estado primigenio.  Aún así, el estudio a seguido sirviendo de base, siendo este un trabajo necesario y con mayor fecha de caducidad que la propuesta. Un análisis de este tipo es, sin lugar a dudas, el paso previo para cualquier actuación urbanístico-comercial, comenzando por una escala mayor a nivel comarcal y terminando por un microescala, a nivel de problemática concreta de un eje dado.

La propuesta es también de valorar, ya que define unos ámbitos de actuación adecuados al caso, y según unos niveles de incisión acordes al nivel de problemática planteada, con unas fases a seguir que responden no sólo a una estrategia funcional sino que también tienen en cuenta el grado de incidencia sobre ciertos agentes.

En general, los beneficios del plan a nivel económico y cultural son más que evidentes, ya que la finalidad última del mismo es potenciar el comercio y el turismo. La puesta en valor del espacio público y de ciertos edificios que lo necesitan, forman parte del beneficio cultural igualmente. A nivel ambiental destaca la actualización de los elementos urbanos, más sostenibles y adecuados a las necesidades actuales, y la potenciación de la movilidad peatonal frente a la rodada. A nivel social, el plan en sí conlleva la mejora de la calidad del comercio y del espacio público, que repercute en todos los agentes que conformamos la ciudad, en nuestra calidad de vida y economía.

El Conseller de Industria y Comercio, según afirma el prólogo del documento, deja en manos el futuro del comercio de Orihuela en los comerciantes, que con trabajo, imaginación y conocimientos deberán ser capaces de satisfacer las necesidades de los consumidores. La Consellería, en su opinión no puede más que apoyar a forjar este futuro. En este sentido, creo que la administración está cometiendo el error de pensar que el papel del futuro de la actividad de la ciudad depende de los comerciantes, pues ellos no son más que empresarios, y representan a tan sólo una de las capas que conforman la vida de la ciudad. La armonía entre todos los elementos del sistema debe de quedar a cargo de la administración, quien, de una forma global, dictará las estrategias para el correcto funcionamiento del sistema.

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