LE 56/ECO-INTERSTICE.  CÓMO CONVERTIR VACIOS EN OPORTUNIDADES.

Le 56/Eco-Interstice es un proyecto de revitalización de puntos estratégicos de la ciudad que explora las posibilidades de un intersticio urbano, para posteriormente ser transformado en un espacio colectivamente gestionado y con un fin beneficioso para la comunidad.

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¿QUÉ ES ATELIER D´ARCHITECTURE AUTOGENERÉE (AAA)?

Atelier d’Architecture Autogérée es un colectivo de arquitectos, diseñadores y especialistas en ciencias sociales que transforman los espacios urbanos. Fue fundado por los arquitectos franco-rumanos Constantin Petcou y Doina Petrescu en 2001, y constituye una plataforma para la experimentación y la renovación de espacios abandonados.

Y lo consideramos de interés porque la AAA se ha convertido en un motor para involucrar a los ciudadanos en la formación de sus propias ciudades a través de la construcción, la agricultura y la intervención artística.

Esta organización interdisciplinaria centrada en desarrollar estrategias alternativas para la regeneración urbana y que incluye arquitectos, urbanistas, paisajistas, artistas, sociólogos, estudiantes, investigadores, políticos, jubilados, desempleados y los residentes del área donde trabajan.

Así la AAA realiza investigaciones y acciones participativas para la reapropiación y reinvención del espacio público mediante actividades cotidianas (jardinería, cocina, charlas, lecturas, debates, etc.), con el propósito de promover redes de espacios auto-gestionados.

Podemos decir que todos los proyectos de la AAA comparten el objetivo común de promover la resilencia urbana mediante el empoderamiento de los ciudadanos para hacerse cargo de su medio ambiente. La regeneración urbana empieza por construir comunidades de ciudadanos que creen en su propio poder para crear cambio. AAA actúa a través de “tácticas urbanas”, fomentando la participación de los habitantes en la autogestión de los espacios urbanos en desuso, sobrepasando las contradicciones y los estereotipos, proponiendo proyectos nómadas y reversibles e iniciando prácticas intersticiales que exploran el potencial de la ciudad contemporánea (en términos de población, movilidad, temporalidad).

Concluimos que es a través de acciones micro-políticas cómo el colectivo AAA espera participar proactivamente en hacer la ciudad más ecológica y más democrática, al mismo tiempo que intenta que los espacios urbanos sean menos dependientes de los procesos de Gobierno Local y más accesibles a sus usuarios cotidianos. “Arquitectura auto-gestionada” es una arquitectura de relaciones, procesos y metas personales, así como de deseos y destrezas.

Esta arquitectura no corresponde con una práctica liberal pero se pregunta por nuevas formas de asociación y colaboración, basadas en el intercambio y reciprocidad e involucrando a todos los interesados (particulares, organizaciones, instituciones), sea cual sea la escala.

LE 56/ECO-INTERSTICE. TRASFORMANDO EL VECINDARIO.

Descripción del proyecto

El proyecto de Le 56/Eco-Interstice explora las posibilidades de un residuo urbano para ser transformado en un espacio colectivo autogenerado. Es la transformación de un pasillo en desuso en un jardín productivo que reduce al mínimo su huella ecológica a través del reciclaje, el compostaje y la utilización de paneles solares.

A través de un proceso participativo continuo, el proyecto fue elaborado y construido con un costo mínimo, utilizando materiales reciclados recogidos por los propios residentes.

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Localización

EI proyecto fue iniciado en 2006 en la zona de Saint-Blaise, al este de París.

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Demografía

La actuación se ubica en un barrio con una población de gente joven, un área agradable y muy tranquila donde vivir y donde el nivel de delincuencia es bajo. En general, la calidad de vida ha ido mejorando en los últimos cinco o seis años.

Características principales del entorno

El proyecto se ubica en un barrio parisino conocido por su densidad y diversidad cultural. Tres torres de 100m de alto dominan el distrito de Saint-Blaise, cada una tiene 30 plantas y datan de la década de los 70. En frente del jardín del proyecto, se encuentra un plaza púbica llamada Square des Cardeurs, que data del mismo periodo y está totalmente recubierta por cemento. Este distrito alberga en sí mismo un área residencial que cuenta con varios proyectos de vivienda social. Es una de las áreas con mayor densidad en Europa (800 habitantes por kilometro cuadrado). Hace alrededor de hace 40 años, la calle de St.Blaise contaba ya numerosos comercios (panaderías, varias carnicerías, tiendas de artesanía, etc.)

Grupos de población implicados

Hecho a resaltar es que el proyecto enlaza una inusual colaboración entre estructuras de Gobierno Local, organizaciones locales con programas de capacitación para jóvenes, residentes de la zona y asociaciones profesionales especializadas en programas de eco-construcción, es decir, es un proyecto que involucra tanto a particulares como organizaciones como instituciones, sea cual sea la escala.

Así esta organización interdisciplinaria incluye arquitectos, urbanistas, paisajistas, artistas, sociólogos, estudiantes, investigadores, políticos, jubilados, desempleados y los residentes del área donde trabajan.

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Problemáticas sociales y controversias existentes

El jardín donde se desarrolla este proyecto está situado en un viejo callejón que lleva a una fábrica. Anteriormente, este pasaje estaba cerrado por ambos lados por medio de unas verjas.  Un extremo del callejón daba a la calle y el otro a un pequeño patio que pertenecía a un proyecto de viviendas sociales. Era un espacio estrecho concebido como peligroso y abandonado.

Debido a la falta de espacio, no era posible construir nada en ese callejón residual. Así, este proyecto se encaja entre dos viejos edificios parisinos de principios del siglo XX, un espacio que ha sido usado como vertedero durante mucho tiempo.

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“Era realmente un vertedero. Un espacio es desuso. La gente lanzaba cosas desde sus ventanas. Nosotros nunca queríamos saber nada de este lugar, no era agradable pararse a contemplarlo.” – Vecina del barrio

¿CÓMO EMPEZÓ TODO?           

El proyecto fue iniciado por el ayuntamiento de la ciudad con el objetivo de revitalizar el lugar. La firma de arquitectos AAA estuvo involucrada desde los primeros pasos, ya que sugirieron un proceso participativo que vinculase a los residentes en un proyecto ambiental de transformación y poco costoso económicamente, por medio del empleo de materiales económicos y ecológicos, dirigido a promocionar los desarrollos sostenibles.

Este proyecto fue muy bien acogido ya que iba en la línea de las aspiraciones del Gobierno local en cuanto a proyectos ecológicos.

Gente joven perteneciente a la firma de arquitectos AAA, fueron preguntando a la gente del vecindario una serie de preguntas con el fin de conocer como les gustaría que fuese ese lugar en un futuro, que les gustaría encontrar en él, o a que les gustaría que se pareciese.

“Nuestra idea no era precisamente empezar una práctica que fuese necesariamente alternativa, sino una que respondiese más adecuadamente a los problemas de hoy en día en Francia.” – Constantin Petcou

Así en una inusual asociación entre la administración pública, organizaciones locales, profesionales y los residentes, se organizó un proceso abierto de consulta con el fin de compartir las sugerencias, posibilidades y las dudas inducidas por el callejón. Surgió la idea de crear un espacio colectivamente administrado que pueda albergar reuniones, proyecciones, talleres, además de intercambios comerciales y actividades en torno a la jardinería.

“Los usuarios y una nueva asociación llamada “56 Saint-Blaise” formaron un grupo de gente interesada, los cuales vivían en las altas torres de 30 plantas que rodeaban el lugar. Este grupo contactó con el propietario del solar y fueron capaces de conseguir los derechos de uso de esas tierras.” – Constantin Petcou

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Para poder iniciar el proyecto, en primer lugar, se eliminaron todos los escombros y basuras del lugar, y posteriormente se procedió a llevar toneladas de tierra.

Desde el principio y a lo largo de un prolongado y abierto proceso participativo, instalaciones temporales, dispositivos tecnológicos y acontecimientos públicos se utilizaron para dar a conocer las diferentes propuestas arquitectónicas y someterlas al juicio de los residentes. Esta forma de trabajo continuó a través de la fase de construcción de mínimo de coste, que se llevó a cabo con materiales reciclados recogidos por los propios residentes.

Un colectivo de gente llamado Apij estuvo trabajando allí durante al menos año y medio.  En primer lugar se construyo el cobertizo de madera, que linda con la calle, sobre una estructura de pilares también de madera. Posteriormente se realizaron las instalaciones: un lugar de almacén con pales de madera, un inodoro de compostaje o biológico, y el resto de las estructuras que componían el lugar.

Los arquitectos AAA fueron los principales contratistas.

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La altura sobre las que se eleva la construcción permite que la luz inunde sus estancias. Sobre ella, puedes tener una buena vista de la calle, y desde la calle, puedes ver sombras moviéndose en el interior de la estructura.

La idea fue evitar un espacio confinado y restringido, y hacerlo formar parte de la calle, llevar el exterior al interior. El edificio se integra muy bien con los edificios vecinos, mientras que al mismo tiempo es moderno. Es un conjunto atractivo que mezcla madera, policarbonato, y los ladrillos de edificios vecinos. Todo un logro artístico.

El interés de la cuestión es que todo él encaja en un estrecho y reducido espacio: la autonomía del conjunto, con los inodoros de compostaje, los paneles solares para producir electricidad propia, los tanques diseñados para recolectar agua situados bajo la pendiente del tejado de la cabaña, la cubierta ajardinada, y la madera empleada crean una agradable atmósfera.

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ESTRATEGIAS LLEVADAS A CABO: EN BÚSQUEDA DEL SUEÑO URBANO

Y aunque inicialmente ocupado por dispositivos móviles e instalaciones temporales, el proyecto fue incorporando poco a poco espacios de gestión comunitaria. El cobertizo albergaba diferentes eventos, permitiendo a los participantes conocerse unos a otros y participar en los procesos de toma de decisiones durante la evolución del proyecto.

La parcela fue diseñada como un lugar ecológico, albergando una casa verde con cubierta ajardinada y equipada con paneles solares. Incluía también un inodoro de compostaje, un depósito de recogida de aguas pluviales, pequeños espacios para el cultivo, un laboratorio de compostaje, colectores de semillas y un corredor para pájaros silvestres.

“La idea de “Passage 56” es tratar de producir lo que consumimos, de este modo necesitamos electricidad, compostaje y agua. Tratamos de poseer los medios necesarios que nos permiten producir todo aquello, por lo que contamos con paneles solares,  un inodoro de compostaje y un colector de aguas pluviales. Todo este espacio funciona de hecho con coste cero, simplemente con gente involucrada.” – Doina Petrescu

Destacamos que la fachada delantera del edificio está diseñada para poder ser plegada y abierta, para así crear un espacio perforado a nivel de calle, entre la parcela y el espacio público, permitiendo que el jardín colectivo invada la calle. La estructura permite multiplicidad de actividades grupales que coexisten tanto en el espacio interior como en el exterior.

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PROCESOS QUE ARRANCAN DE FORMA INESPERADA. NIVELES DE INTERVENCIÓN

La participación de los usuarios se da en diferentes escalas de proximidad, apoyándose en la red vecinal, las amistades y las destrezas personales. Se sabe que la gente de los edificios cercanos estuvo muy involucrada en el proyecto durante su construcción.

“Intentamos introducir un nuevo método para que los residentes usasen el espacio público. Pero para promover este proceso, no podíamos forzarlos. Así que nuestra idea fue simplemente crear unas condiciones de trabajo y un lugar donde el proceso pudiese darse.” – Constantin Petcou

ANTE LA DIFICULATAD NACE EL DESAFÍO

Pero no todo fue fácil. El callejón donde se ubica el proyecto fue inicialmente un pasaje que se cerró en la década de 1980 debido a la construcción de un bloque residencial. Este espacio, debido a que no es apto para la construcción, se mantuvo cerrado y en desuso a partir de entonces.

Además, la gente lo usaba para lanzar pinzas de la ropa, desperdicios de comida, pañuelos, ropa vieja, y todo tipo de cosas desde sus ventanas hacia el montón de basura que acumulaba en callejón.

Así, se contaba con una doble dificultad de partida. Se encontraban ante un espacio en el que la construcción de un nuevo edificio como tal era inviable, debían pensar en alternativas constructivas, algo que encajase bien en un lugar estrecho, en un espacio reducido, y que permitiese al mismo tiempo una permeabilidad y transformación continua.

Por otro lado, la conciencia de los vecinos debía educarse también, cambiar sus costumbres, y darles a entender que eso ya nunca más volvería a ser un vertedero.

“Al principio fue difícil porque no creí que pudiéramos ser capaces de de crear algo bonito y agradable en este espacio tan estrecho entre dos edificios. Ha sido algo realmente nuevo e innovador en este barrio.” – Vecina del barrio

RETO CONSEGUIDO

El resultado fue una construcción de madera, suspendida entre los dos edificios que flanquean el pasillo. Constituye un umbral entre el espacio público y el jardín colectivo de doscientos metros cuadrados. La construcción, con una cubierta verde, alberga una oficina desde la que se gestionan las actividades relacionadas con el jardín. Las paredes, que están hechas de pallets reciclados, transforman los límites del sitio en dispositivos interactivos, que en lugar de separar, multiplican el intercambio y las conexiones. El espacio cuenta con paneles solares, fosos de compost y un sistema de recogida de aguas pluviales y de almacenamiento, de manera que acumulan casi toda el agua que necesitan, poseen tierras fértiles donde cultivan alimentos y generan la energía que consumen.

“Muchos vecinos respetan este lugar, con gestos como bajar el volumen de la música cuando hay algún seminario o reunión en el jardín, lo cual no lo hacían al principio.” – Vecina del barrio

Los arquitectos animaron a los residentes a organizarse por ellos mismos y construir una organización que manejase el espacio de forma independiente. También ayudaron a los vecinos durante un largo periodo, y hoy en día siguen estando a su alcance para cualquier cosa que requieran. Aún siguen atendiendo a algunos de los seminarios, y apoyando a la comunidad por medio de propaganda en diferentes redes sociales y dándoles consejo.

De forma lenta pero segura, la pareja de arquitectos tuvieron también éxito en hacer que la comunidad de vecinos se diese cuenta de todo lo que pueden llevar a cabo y les animó a que organizasen sus propias reuniones y proyectos inspirados en la cultura. Les enseñaron lo que la participación colectiva y la responsabilidad envuelven realmente.

“Es bueno que este espacio se abra al mundo, que se tenga la oportunidad de acudir a fascinantes  seminarios y diversos eventos que involucran a la gente de todas partes, y todo esto al alcance de todos. Es un valor muy positivo para el distrito de St. Blaise” – Vecina del barrio

La asociación AMAP, la cual promueve la agricultura, se instaló en el jardín para vender productos de granja una vez a la semana, lo que atrae a gran número de residentes.

Tras este proyecto, el vecindario parece ser más agradable y placentero de lo que solía ser.

“Está muy bien poder tener un sitio donde poder desempeñar labores de jardinería, ver verde en medio de todos estos grandes bloques de hormigón, hacer amigos con facilidad, hablar de cocina, reír y disfrutar mientras se está al aire libre. Podemos organizar proyectos conjuntos, mantenernos informado sobre formas de apropiar pequeños espacios en cualquier sitio de la ciudad, y conocer a jardineros parisinos de otras comunidades de jardines.” –Vecina del barrio

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POR TANTO, ¿CUÁL FUE EL BENEFICIO ALCANZADO?

“Muchos viandantes se muestran curiosos ante el lugar, y deciden unirse y entran en él cuando permanece abierto al público; una vez dentro, se muestran entusiasmados.” –Vecina del barrio

“Al principio, un par de  individuos se acercaron al lugar con sus familias y mostraron interés por un proyecto como este. Pero después, poco a poco, la familia al completo así como otros amigos  y vecinos mostraron interés también. Y de forma lenta pero segura, cambiaron sus hábitos de vida por algo que funcionaba mejor en ellos. Y esto es lo que le da continuidad al proyecto.

Los participantes buscan un estilo de vida, lo que es más interesante, un estilo de vida social, colectivo y ligado a la naturaleza y que da valor a su tiempo libre.”- – Constantin Petcou

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SOSTENIBILIDAD SOCIAL

Le 56/Eco-Interstice es un proyecto que no sólo tuvo un impacto físico en el lugar, ni tampoco fue una simple construcción de artefactos que dio salida a ese callejón en desuso, intimidante y abandonado, sino que fue un proyecto que cambió realmente los hábitos de la gente del barrio, sus costumbre, su forma de entender la vida, de asociarse y de ser respetuoso con el medioambiente.

Es un proyecto de reactivación social que ha tenido una acogida espectacular entre la población. Su interior está lleno de vida y con una gran heterogeneidad de edades e intereses. Podemos ver desde niños hasta jubilados, participantes activos, voluntarios o comerciantes.

Por lo que paralelo a la construcción del espacio físico, diferentes redes sociales y distintos tipos de relaciones entre los usuarios estás continuamente emergiendo.

Así el proyecto tiene una toma importante en las proximidades del vecindario. A dinamizado el entorno, ya que atrae a un gran número de visitantes cada día. Las paredes de este lugar han transformado los alrededores en un espacio interactivo, que, lejos de fragmentar socialmente a la población como ocurría antes de su creación,  se han conseguido numerosas posibilidades para el intercambio y la conectividad social. Además el espacio cuenta con de todo tipo de reuniones que sirven como intercambiador de ideas y conocimientos.

Concluimos pues que el beneficio conseguido fue más allá de lo esperado y actos así son los que impulsan a la gente y a las organizaciones para seguir creando proyectos similares de impacto social, al mismo tiempo que se impulsa la reinvención del espacio público.

SOSTENIBILIDAD CULTURAL

Este proyecto refuerza la idea de que el espacio público no tiene por qué desembocar en la construcción física de un objeto diseñado sino en algo que está en continuo desarrollo, como una producción social, cultural o política. Resaltaremos que en este caso, el cliente no precede a la intervención, sino que poco a poco emerge un grupo de personas que lo administran.

El callejón cobró vida y paso de ser un lugar marginado y olvidado, a ser uno de los elementos motores del barrio de Saint Blaise, formando parte de la trama urbana.

Podemos decir que puede considerarse un nuevo equipamiento cultural al aire libre para el barrio, ya que podemos entender su espacio en cierto modo como una exposición de arte, una biblioteca, un espacio para conferencias, para conciertos, teatro, talleres y todo tipo de acciones culturales a las que pueda dar cabida.

Es realmente interesante que el proceso de reflexión iniciado por los propios arquitectos, a través de diferentes seminarios que tenían lugar regularmente en el jardín haya hecho que la gente se interese por la cultura, los debates, las reflexiones conjuntas, etc. cuando antes parecían desconocer este tipo de actos.

SOSTENIBILIDAD ECONÓMICA

Se trata de un espacio autogestionado y de participación libre. Su administración no resulta un impedimento económico para sus usuarios. Se mejora la imagen del barrio a coste casi cero.

Anteriormente, el beneficio económico del lugar era nulo. La actuación que se ha realizado en él no solo ha mejorado este beneficio sino que el propio proyecto tuvo como máxima una intervención low-cost o de bajo impacto económico.

Económicamente el proyecto ha contribuido en la revitalización del barrio al atraer a gran número de personas, por donde antes evitaban circular, o pasaban sin ni siquiera detenerse. Ha hecho que los comercios circundantes mejoren sus ventas y, sobre todo los bares o cafeterías cuentan con un flujo casi constante de gente.

Los huertos urbanos que alberga en su interior sirven además para que los vecinos puedan beneficiarse de un cultivo propio, es una rentabilidad económica personal añadida.

Además la asociación AMAP que visita el jardín semanalmente y que promueve la agricultura tiene oportunidad de dar salida a sus productos de granja, ya que utiliza ese espacio como intercambiador comercial.

SOSTENIBILIDAD MEDIAMBIENTAL

Le 56/Eco-Interstice ha supuesto la creación de un espacio verde donde antes sólo se veían escombros.

Podemos encontrar un pequeño huerto urbano en su interior. Alrededor de 30 parcelas de cultivo individuales son distribuidas entre los residentes locales miembros de la comunidad jardín y que están dispuestos a colaborar en este proyecto.

El proyecto tiene un fuerte componente ecológico; se centra en la autonomía energética, el reciclaje, y en dejar una mínima huella ecológica. Los miembros de la comunidad se unen para crear un entorno sostenible en medio de un entorno urbano denso.

Las actividades que se generan en su interior no sólo no inocuas para el medio ambiente sino que colaboran en su mejorar. Todos los materiales empleados son reciclados o low-cost.

Y no sólo se queda ahí, el proyecto sirvió además para concienciar a los residentes sobre el cuidado del medio ambiente.

Los vecinos ya raramente lanzaban objetos desde sus ventanas y muchos de ellos asisten a las conferencias que tratan sobre ecología, proyectos de desarrollo urbano medioambientales, desarrollos sostenibles, formas de vida no conformistas, etc.

Así pues Le 56/Eco-Interstice ofrece la prueba de que la práctica cotidiana ecológica puede transformar las actuales relaciones espaciales y sociales en una metrópoli densa y diversa culturalmente.

R E F E R E N C I A S

TESTIFY! The consequences of architecture. NAi Publishers. Netherlands architecture institute.

Chapter 2 Smooth operators. Interventions in the public realm. Le 56/Eco-Interstice. Paris, France.

Rhyzom. AAA. http://www.rhyzom.net/contributors/aaa/

AAA. Atelier d´architecture autogerée. http://www.rhiz.eu/person-29976-en.html

Atelier d´architecture autogerée. http://ecococos.blogspot.com.es/2010/12/passage-56-paris-francia-atelier.html

Atelier d´architecture autogerée. http://www.spatialagency.net/database/aaa

Curry Stone Design Prize Winner. Atelier d´architecture autogerée. http://currystonedesignprize.com/winners/2011/atelier_d%E2%80%99architecture_autog%C3%A9r%C3%A9e_paris

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